miércoles, 12 de mayo de 2010

San Luis - 27 de Marzo de 2010


San Luis. 26 de marzo de 2010. De nuevo, un encuentro. De nuevo, una función que nos depararía grandes sorpresas. Ya no es lo mismo. Ya no es como era antes. Ahora algo cambió. ¿Que cambió? Sin duda nosotros. Sin duda, Noé. Ha pasado mas de un año y medio desde que esta puesta era una fantasía en mi cabeza. Y ni siquiera era así. Saló, creció y me miró a los ojos y me dijo: ¡Ya soy mayor de edad! Le miré a los ojos y lo que no sabia ella es que yo ya me habia dado cuenta mucho antes. San Luis significaba un cambio. Ya con una nueva actriz, Irene Bazzano, Cristina mutaba y nos sorprendía. La obra estaba muy madura gracias a la experiencia e importante aporte de Fernando y Yamil. Ambos, hablando en el escenario ya con una voz grave y consecuente con el trabajo realizado. Brillan en escena. Córdoba, nos dió la experiencia para que no nos temblara el pulso en San Luis. Para que frente a 300 personas, actuaramos como cuando eramos frecuentadores del FINO. ¡Que bien pasamos de 40 a 300 espectadores! La puesta hacía su función y se manifestaba potentemente. Se tocaban los ultimos acordes, el sielncio reinaba, casi ni se respiraba (¡y de verdad casi ni se respiraba atentos al escenario!) y llegó lo que nadie espera. Y el asombro invadió la platea, y la tensión crecia y la gente no sabia que sabiamos y se preguntaban y opinaban y cuando el bigote ya estaba en escena y cuando la tensión se cortaba, vino el apagon y final. Y final. Y final. Y silencio. Se enciende la luz, ¿y? Y cuando se enciende la luz de sala, mas de 100 espectadores, aguardan a los actores de pie con un aplauso ensordecedor. Nadie se mueve y siguen aplaudiendo. Mis actores estan en escena. Se merecen este enorme aplauso. Gigante aplauso. Bajo. Siguen aplaudiendo. El escenario se llena de una energía increible. Y nosotros, observamos y recibimos y disfrutamos y vivimos el agradecimiento del publico por nuestro trabajo. Y hablo. Y como siempre, me pongo nervioso y hablo. "Y bueno y nada". No encuentro palabras para agradecer lo cálidos que son con nosotros.
Y un pensamiento nos une a todos: No queremos bajarnos del escenario. No queremos que se termine. Estamos donde debemos estar y donde mejor nos sentimos.
"Nosotros sabemos hacer teatro y eso hacemos, teatro" (Eduardo Agneco)